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Perspectivas económicas de Guatemala

2020

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Perspectivas económicas de Guatemala para 2020

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Perspectivas económicas para América Latina y el Caribe en 2020

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El crecimiento de los principales socios comerciales de Guatemala durante 2020 seguiría siendo positivo.

Perspectivas económicas de Guatemala para 2020

En Estados Unidos el crecimiento se moderó y se anticipa que se seguirá desacelerando, aún así se espera que se mantenga. Y la Zona Euro tiene perspectivas más positivas para este año.

1. DESARROLLOS RECIENTES Y CONTEXTO INTERNACIONAL

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el crecimiento económico mundial se moderó a 2.9 por ciento en 2019, el nivel más bajo desde la crisis económica y financiera mundial de 2008-2009, debido, principalmente, a los efectos de la guerra comercial entre los Estados Unidos de América y la República Popular China, cuya incertidumbre afectó la evolución del comercio mundial y la producción industrial; de la misma manera, la incertidumbre generada por la falta de un acuerdo respecto al Brexit; y las crecientes tensiones geopolíticas, particularmente en el Medio Oriente.

No obstante, las proyecciones de crecimiento económico sugieren que el desempeño de la economía mundial sería más favorable en 2020 (3.3 por ciento); sin embargo, este desempeño depende, en buena medida, de la recuperación prevista para las economías emergentes y en desarrollo.

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En las economías avanzadas, luego de la moderación registrada en 2019, las previsiones indican que el crecimiento económico se reduciría ligeramente hasta estabilizarse en 1.6 por ciento en 2020. En los Estados Unidos de América, el crecimiento se moderó a 2.3 por ciento (2.9 por ciento en 2018) y se anticipa que seguiría desacelerándose en 2020 (1.9 por ciento). El menor crecimiento sería resultado del desvanecimiento gradual del estímulo fiscal proveniente de las medidas aprobadas en 2017, que seguiría afectando negativamente el gasto de consumo privado y la inversión empresarial; y de las medidas de política comercial implementadas desde 2018.

Los factores que seguirían impulsando el crecimiento de esta economía son: la solidez del mercado laboral, condiciones financieras acomodaticias y elevados niveles de confianza de los consumidores, los cuales incidirían en el consumo privado. Por su parte, en la Zona del Euro, la actividad económica creció 1.2 por ciento en 2019, menos que el crecimiento registrado en 2018 (1.9 por ciento) y se prevé que continúe moderándose en 2020 (1.1 por ciento).

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En las economías de mercados emergentes y en desarrollo, las perspectivas de crecimiento son favorables, aunque con diferencias importantes entre países. El crecimiento previsto para la actividad económica de este grupo de países es de 4.4 por ciento en 2020, y estaría impulsado por un mayor ritmo de crecimiento en India (5.8), recuperación en Brasil (2.2 por ciento) y en Rusia (1.9 por ciento), además de que el crecimiento seguiría afianzándose en Turquía (3.0 por ciento). En contraste, el crecimiento se desaceleraría en la República Popular China (5.7 por ciento) y Argentina seguiría experimentando una contracción económica (-1.3 por ciento)

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Por su parte, el crecimiento de los principales socios comerciales de Guatemala durante 2020 seguiría siendo positivo (1.8 por ciento). La actividad económica en Estados Unidos de América crecería 1.9 por ciento y en la Zona del Euro 1.1 por ciento, apoyado por las condiciones financieras más favorables y por una postura de política monetaria más acomodaticia. Por su parte, en Centroamérica, luego de crecer 2.2 por ciento en 2019, se prevé una leve recuperación de la actividad económica (2.7 por ciento), sustentada en las perspectivas de una mejora de la demanda interna, dado que la mayoría de países de la región continuarían beneficiándose del flujo de remesas familiares, así como por la previsión de una menor contracción en Nicaragua.

Estas proyecciones están expuestas a riesgos principalmente, asociados a la intensificación de tensiones comerciales y geopolíticas, a un menor crecimiento del comercio y de la actividad industrial, a los efectos del Brexit, a un incremento de la aversión al riesgo por parte de los inversionistas y a un menor crecimiento en las economías emergentes y en desarrollo.

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2. ESCENARIO DE LA ECONOMÍA GUATEMALTECA PARA 2020

En medio del contexto económico internacional previsible, las perspectivas para la economía guatemalteca en 2020 son positivas. Luego de crecer 3.5 por ciento en 2019, se proyecta que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) durante durante 2020, se situé entre 3.1 por ciento y 4.1 por ciento. Principalmente, debido al incremento esperado de la demanda interna, la cual continuaría impulsada por el crecimiento previsto en el gasto de consumo privado y la inversión. En cuanto a la demanda externa, se estima una ligera recuperación en las exportaciones.

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Se estima que el crecimiento del consumo privado (que representa alrededor de 89 por ciento del PIB), continuaría apoyado por la mejora del ingreso real de los hogares, debido a que el flujo de remesas familiares seguiría creciendo durante 2020, ante las perspectivas positivas para la actividad económica en los Estados Unidos de América; a la mejora prevista en las remuneraciones de los hogares (sueldos y salarios); y al mantenimiento de la estabilidad de precios, debido a que el Banco Central estima que la inflación se ubicaría este año en torno al valor central de la meta (4.00 por ciento +/- 1 punto porcentual).

Las mejores perspectivas para el crecimiento de la inversión estarían asociadas al incremento de la inversión privada, particularmente, se prevé una mayor inversión en obras de edificación para uso residencial y no residencial (Sector Construcción), y una recuperación en la importación de bienes de capital.

De acuerdo con el proyecto de Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado para el Ejercicio Fiscal 2019, que regirá para el Ejercicio Fiscal 2020, se esperaría un aumento del gasto de consumo público (Gasto del Gobierno), en particular en remuneraciones y en bienes y servicios.

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Adicionalmente, se anticipa que la contribución de las exportaciones netas al crecimiento económico sería menos negativa, principalmente por la recuperación prevista de las exportaciones, en términos reales, el cual se derivaría de una mayor demanda externa, ante las perspectivas aún positivas de crecimiento del PIB para los principales socios comerciales de Guatemala. En términos nominales, se prevé una recuperación en el valor de las exportaciones, impulsadas tanto por el incremento en el volumen, como por las mejoras en los precios medios de algunos productos de exportación.

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Desde la perspectiva de la oferta, las proyecciones indican que todos los sectores productivos tendrían un desempeño positivo durante 2020. Entre estos, destaca la mejora prevista en los sectores de comercio al por mayor y al por menor; mantenimiento y reparación de vehículos, industrias manufactureras, y actividades inmobiliarias, dada su importante contribución al PIB (18.2 por ciento, 14.0 por ciento, 9.0 por ciento respectivamente); además de que se prevé que la actividad de explotación de minas y canteras continúe su recuperación, debido, principalmente, al dinamismo que se ha observado en la extracción de minerales no metálicos, ante una mayor demanda por parte del sector de la construcción.

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Por otra parte, en el caso de los entes internacionales que realizan proyecciones de crecimiento económico para Guatemala, entre los que destacan el Fondo Monetario Internacional, la Organización de las Naciones Unidas y las principales empresas calificadoras de riesgo soberano, existe, en términos generales, coincidencia en las perspectivas de crecimiento económico para el presente año, dado que, en promedio, prevén un crecimiento del PIB para 2020 de 3.5 por ciento, dentro del rango de crecimiento proyectado por el Banco de Guatemala.

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En cuanto a la inflación, se proyecta que ésta se sitúe en torno al valor central de la meta establecida por la Junta Monetaria, dado que se prevé que las decisiones de la autoridad monetaria continuarían orientadas a mantener la inflación dentro del rango establecido como meta (4.00 por ciento +/- 1 punto porcentual) y se realizarían en función de la evolución de dichos pronósticos y de la información económica relevante, del entorno tanto internacional como nacional.

En congruencia con las proyecciones mencionadas, tanto para el crecimiento de la actividad económica como para la inflación, se anticipa que los principales agregados monetarios y de crédito tendrían un comportamiento dinámico; en particular se prevé que la emisión monetaria crecería en un rango de entre 8.0 por ciento y 11.0 por ciento, los medios de pago totales entre 9.0 por ciento y 11.0 por ciento, mientras que el crédito bancario al sector privado, crecería entre 6.0 por ciento y 9.0 por ciento durante 2020.

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Perspectivas económicas para América Latina y el Caribe en 2020

Se proyecta que la actividad económica en América Latina se recupere en 2020 sustentado en la recuperación de la economía mundial.

En América Latina y el Caribe, la economía se desaceleró de manera pronunciada durante 2019. Este desempeño fue consecuencia, principalmente, de un entorno de mayor incertidumbre que, en el ámbito externo, estuvo asociado al menor dinamismo de la economía mundial; mientras que, a nivel interno, fue propiciado por la incertidumbre con respecto a las políticas gubernamentales, particularmente en México y en Brasil, por las tensiones sociales que se desencadenaron en algunos países de América del Sur y por el deterioro de la situación económica en Argentina.

A pesar de ese contexto, se proyecta que la actividad económica se recuperaría en 2020 (1.8 por ciento). En términos generales, ese desempeño previsto estaría sustentado por las perspectivas de recuperación de la economía mundial, que favorecería el crecimiento de las exportaciones, el incremento de los precios de algunas materias primas y la moderación de la incertidumbre y de las tensiones políticas en algunas de estas economías, los cuales contribuirían al incremento de la demanda interna. Sin embargo, se anticipa una amplia heterogeneidad a nivel de países, además de que el desempeño de las economías de la región continúa sujeto a riesgos, tanto del entorno internacional como nacional, entre los que se incluyen el incremento de la incertidumbre asociada a mayores tensiones políticas, comerciales y sociales; una mayor aversión al riesgo de los inversionistas, que propiciaría salidas de capital y depreciaciones cambiarias pronunciadas; y la moderación de los precios de las materias primas.

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En Brasil, la economía mejoraría en 2020, al registrar un crecimiento de 2.2 por ciento (1.2 por ciento en 2019). Dicho crecimiento sería resultado del fortalecimiento de la demanda interna que estaría respaldada, por una parte, en la confianza empresarial, derivada de la aprobación de la reforma a la seguridad social, en la implementación de reformas estructurales por parte del gobierno y en la consecución de un acuerdo político para concretar un tratado de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur; y por la otra, porque las condiciones financieras seguirían siendo favorables, en un contexto en el que la política monetaria es acomodaticia. Sin embargo, estas perspectivas están sujetas a los efectos de las medidas de consolidación fiscal.

En México, del bajo crecimiento registrado en 2019 (0.1 por ciento), el crecimiento de la actividad económica se recuperaría en 2020 y sería de 1.1%. Este comportamiento estaría asociado al mayor dinamismo del gasto público y a la flexibilización de la política monetaria, así como a la moderación de la incertidumbre con respecto a las políticas económicas que implementaría el gobierno y a la ratificación del tratado comercial acordado con los Estados Unidos de América y Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés), debido a que únicamente Canadá está pendiente de ratificarla. Sin embargo, esta economía todavía enfrenta un entorno de incertidumbre y diversos desafíos, entre los que se incluyen la desaceleración del crecimiento de su principal socio comercial (los Estados Unidos de América) y la implementación de medidas para mejorar la sostenibilidad fiscal que contribuyan a reducir los costos de financiamiento.

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En Argentina, la actividad económica se contraería nuevamente en 2020 (1.3 por ciento), aunque sería menor a la contracción registrada en 2019 (3.1 por ciento). Este desempeño sería resultado de que la incertidumbre política que prevaleció el año anterior, relacionada con el proceso electoral, profundizó el deterioro de las condiciones financieras y de la situación económica que había iniciado con la crisis cambiaria de 2018 y la subsecuente implementación de políticas monetarias y fiscales restrictivas para hacer frente a la misma. Los principales riesgos están asociados a la persistencia de una elevada inflación, que requeriría una postura más restrictiva de la política monetaria, las salidas de capital y los efectos inciertos de las políticas del nuevo gobierno.

En otros países de la región, los resultados previstos para 2020 son diversos. En Colombia, la actividad económica aumentaría a 3.5 por ciento (3.3 por ciento en 2019), debido al apoyo proveniente de la política macroeconómica, reflejado en que la postura de la política monetaria es acomodaticia y en que se anticipa un incremento de la inversión pública; en tanto que, en Perú, la economía crecería 3.2 por ciento (2.4 por ciento en 2019), resultado favorecido por la reducción de la incertidumbre política; y en Chile, la economía se desaceleraría a 0.9 por ciento (1.0 por ciento en 2019), debido a que seguiría influenciada, aunque en menor medida, por la incertidumbre que provocaron las tensiones sociales y políticas el año previo.

En Centroamérica, las perspectivas de crecimiento continúan siendo positivas para la mayoría de países, por lo que se aceleraría de 2.2 por ciento en 2019 a 2.7 por ciento en 2020. El desempeño previsto estaría respaldado en que la economía estadounidense seguiría creciendo de manera favorable, lo que impulsaría la demanda por exportaciones y los ingresos de divisas por remesas familiares que, a su vez, contribuirían al crecimiento de la demanda interna, particularmente del consumo privado. Estos factores contrarrestarían el impacto que la recesión que continuaría afectando a Nicaragua durante este año tendría sobre el crecimiento de este grupo de países.

A pesar de ello, el desempeño previsto continúa expuesto a que el crecimiento de la economía mundial sea menor que el anticipado, a la implementación de políticas comerciales y migratorias más restrictivas por parte de los Estados Unidos de América, a la disminución de los precios de las materias primas relevantes para la región y a la prolongación de la incertidumbre política interna, en algunos de estos países. Por su parte, la inflación experimentó un leve aumento respecto del año previo, situándose en 2.8 por ciento en 2019 (2.4 por ciento en 2018); mientras que para 2020 se espera un ligero repunte a 3.4 por ciento.

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