Editorial

DETRÁS DE UNA HISTORIA DE ESPANTOS

L as leyendas de Guatemala, desde la boca de los abuelos hasta las noches de insomnio que todos vivimos. La tradición oral, aquella que desde pequeños nos enseñó los mitos, nos presentó nuestros primeros miedos y por supuesto, a un personaje que no conocíamos en esencia, pero creíamos que nos íbamos a encontrar.

Aquella, oralidad que el buen Celso Lara o Héctor Gaitán, no quisieron que se perdiera y la ratificaron como una expresión concreta de la memoria colectiva, cuando la gente del barrio contaba esas historias de antes de generación en generación.

También Miguel Ángel Asturias narró su propia visión de las leyendas. Estas historias, cortas que suenan a musicales imaginarios o narradas oralmente, que en su primer libro publicado al mundo, contó estas tradiciones que “su mamá le contaba para entretenerlo”.

En estas páginas queremos compartirles esas historias que nacieron en los callejones del país; en lugares solitarios, barrancos o una celda colonial. Desde mujeres aparentemente bellas, llenas de brujerías y lamentos, hasta un perro que nos acompaña sin saber sus intenciones.

Son encantos, serenatas o ‘babosadas de antes’ como decía don Celso Lara. Así nacieron algunos de los personajes que se convirtieron en mitos del país. Las historias que contó el abuelo, que en su momento fue testigo, “se los digo de verdad; a mí me pasó, yo la vi. Estaba a lo lejos y se veía re linda”. Era lo que el viejo contaba refiriéndose a la Siguanaba.

A continuación presentamos a esos personajes más significativos de las tradiciones orales del país, convertidos en protagonistas que, sin saberlo o ser testigo de ellos, nos acompañan diariamente.


  • DE RELATOS DE LEYENDAS Y ESPANTOS, LA CALLE DONDE TÚ VIVES

    “La calle donde tú vives”, es una de las colecciones de libros que recopilan las historias de “aparecidos”, como les llamaba don Héctor Gaitán. “Como me lo contaron te lo cuento”, famosa frase que decía el gran escritor y que aquí muestra relatos cortos que se volvieron populares. Aquellos que, muchos hasta el día de hoy, todavía dicen verlos caminar por las calles que fueron testigos de ellos hace más de un siglo.

    Desde las calles del Barrio Moderno, cercano al Cerrito del Carmen, hasta las calles silenciosas de la Avenida Reforma, son todavía testigo de estos acontecimientos que siguen espantando a muchos hasta hoy.

    El fantasma de Pie de Lana

    Las abuelas que fueron testigo narran que en algún momento se les apareció el famoso ladrón. “La suerte la tiene aquel que calla”, decía la abuela más anciana de la cuadra. “Un día la suerte me llegó a mí y por compartirla solo encontré carbón”, contaba.

    Y así ha sido durante más de un siglo, porque la leyenda cuenta que en las noches, cuando se aprecia el cuarto creciente de la luna en el cielo, sale el espíritu del famoso ladrón Pie de Lana. Él se aparece para repartir sus tesoros, que escondió por la zona del Cerrito, “pero la suerte la tiene el que se esfuerza solo”, contaban las abuelas. Ya que si Pie de Lana te dice donde escondió uno de sus tesoros, este tendrás que desenterrarlo solo. la suerte era para uno solo, y si la comparte, la suerte se va…

  • “El niño Julián”

    Muchos dicen que de madrugada se escuchan varios gritos en la Avenida Reforma, y el sonido extraño semejante a las espuelas de los caballos. De los abuelos se recuerda que contaban la leyenda del niño Julián, ese que “Casi mata a Alfonso en su carruaje”.

    La historia data de 1912, cuando Alfonso, chofer que trasportaba a estudiantes en el centro histórico, tuvo el susto de su vida. Cuentan que, un día, después de una larga jornada y muy remunerada, Alfonso quiso celebrar. Se fue a una cantina y bebió hasta el último centavo. Cuando ya era de noche y dispuesto a ir a su casa, escuchó la voz del niño Julián que le pedía que lo llevara de paseo por la Avenida Reforma. ¿Y qué pasó? Aquellos ancianos que compartieron tal narración recuerdan que incluye gritos del pasajero, corceles corriendo como almas que se lleva el diablo, que echaban espuma por la boca y casi un accidente mortal. “Todavía se escuchan esos gritos”, comentan los pocos vecinos del sector.

    “El carruaje de la muerte”

    Según los mitos de Guatemala, la leyenda del carruaje de la muerte habla sobre el vehículo que es llevado por caballos negros con ojos de fuego y que se escucha por las calles y barrios del país luego de la hora de las ánimas. Muchos narran que aparece en las noches frías y solitarias. Los ancianos contaban que se empieza a escuchar el sonido de un carruaje misterioso, que es jalado por caballos negros de ojos rojos, y que al respirar exhalan vapor. “Hay que tener cuidado” cuentan, ya que los que han sido testigos de ellos se quedan inmóviles al estar cerca de su presencia. “Es un carruaje negro, tirado por caballos negros y con un conductor vestido completamente de negro también”, contaban. Lo que afirman muchos es que si uno mira fijamente al conductor ve un mal presagio y cae desmayado. “hay que temer esas visiones y más despertar de ellas, porque aquel que retoma conciencia y vuelve a este mundo despierta, aunque no lo crean en la que será su tumba en un futuro”, contaba el abuelo.

  • DON CELSO, AQUEL QUE LE DIO VOZ A LOS ESPANTOS

    Todo aquel que vivió, o vive, en el centro histórico de la ciudad en algún momento escuchó historias que se aparecía La Llorona, o el bulto, o La Siguanaba, especialmente si se vivía en un barrio de que colndre con un barranco. Pero ¿cómo era que esa historia se volvió tan popular si parece mentira? ¿Cómo era posible que escuchar tanto detalle podía dar escalofríos? ¿Cómo algo que era de fantasía podía ser tan real? Tantas preguntas que de niño no se quiere saber la respuesta por temor a que sea cierto que el canto de angustia de la mujer que busca a sus hijos sea realidad; así era el miedo de conocer la verdad. Pero la verdad era tradición oral, y esta oralidad sin duda era gracias a Celso Lara que dedicó gran parte de su vida a rescatar las historias que nacieron hace muchos años en el país y que nunca quiso que se perdieran.

    Don Celso, como algunos le llamaban, mantuvo vivas tantas tradiciones, cuentos y leyendas a través de la tradición oral. Él describía a los personajes más importantes que, aún en el siglo XXI aparecen en casas, barrios y calles de cada rincón del país. Sus historias mágicas del Sombrerón, la Llorona, los Rezadores de la Noche, la Siguanaba, el Cadejo, las Ánimas Benditas de quienes se cuentan interesantes historias.

    Celso Lara es un referente de muchas cosas en el país. Sus escritos, ensayos académicos y documentos son un legado que guardará la rica historia de la tradición oral que se creó en los barrios de la ciudad que el mismo recopiló, “cuando la gente del barrio me llamaba para contarme las ‘babosadas de antes’, aprendí que la oralidad es uno de los ejes fundamentales de la vida cotidiana”, recordó alguna vez en una entrevista.

    A don Celso se le recordará como el historiador, antropólogo, poeta y músico guatemalteco que dejó un gran legado. Entre sus obras se puede mencionar “Cuentos y Consejos Populares de Guatemala”, “Leyendas y casos de la tradición oral de la Ciudad de Guatemala”, “Por Los Viejos Barrios De La Ciudad De Guatemala” o “Leyendas de Misterio, Amor y Magia”.


    • LA SIGUANABA

      La belleza, siempre tiene otro rostro

      Es uno de los personajes con quien más historias de contacto se tienen. Inclusive, algunos abuelos aseguraron que la mantuvieron cautiva durante un tiempo, hasta que escapó.

      Muchos dicen que es la criatura más temida de las leyendas de Guatemala. Una de la que no muchos han podido escapar y aquellos que lo hicieron, hasta en el lecho de su muerte, tuvieron miedo de encontrársela en el más allá.

      La llaman la Siguanaba, pero su nombre no tiene un dato exacto de procedencia. Varios cuentan que su historia es de las más antiguas del país. Mucho antes de la Colonia. Otros que nació, como otros mitos guatemaltecos. Por una tragedia que la condenó para siempre.

      Los abuelos solían contar la historia de una bella señorita. Muy joven para haber caído en desgracia. A sus 15 años era una de las más bellas del pueblo. Solía ir todas las tardes al río donde peinaba su cabello hasta el anochecer. Un día un noble joven que pasaba por el lugar la vio y se enamoró perdidamente de ella y sin pensarlo prontamente decidió pedir la mano en matrimonio a sus padres.

      Los padres de la joven accedieron de inmediato, ya que sabían que el caballero proporcionaría más estabilidad a su hija. Pero el que debía ser el día más feliz de la joven se convirtió en desgracia, ya que el padre de la iglesia se negó a casarlos porque ella no estaba bautizada y no cumplía con los requisitos necesarios para contraer matrimonio.

      Al no poder casarse con su amado, la joven entró en una profunda depresión que casi la llevó a la locura. Al verla en ese estado, su novio perdió toda esperanza de casarse con su amada y se olvidó de ella. La muchacha, en su profunda tristeza decidió nunca quitarse su traje de novia. Muchas la miraban caminar de noche, siempre en dirección del río que siempre frecuentaba, iba y venía con vestido puesto.

    • Varios años después la joven, a la que muchos evitaban, demacrada por su estado mental, se enteró que el que era el amor de su vida estaba por casarse con una joven dama de sociedad. Según narran los abuelos, el dolor que sintió fue tan grande que en ese mismo momento la locura se apoderó de ella. Era tanta su desesperación que arañó su rostro que quedó todo desfigurado debido a sus uñas, filosas por el descuido al cortarlas debidamente. Salió corriendo mientras se escuchaban sus gritos de dolor, se paró frente al acantilado y saltó al vacío.

      Cuando encontraron su cuerpo, su rostro estaba tan desfigurado que los que lo vieron dijeron que parecía un caballo.

      Se dice que desde entonces el espíritu de la muchacha vaga errante, especialmente en barrancos, en busca de su enamorado. Cerca de los ríos también dicen que se le ve, desnuda y peinando su cabellera, con un peine de oro.

      Los hombres al ver su perfecta figura quedan fascinados, ella los seduce y hace que la persigan hasta la orilla del barranco donde los arroja al vacío, haciendo que pierdan la vida y el alma a favor de ella.

    • Datos curiosos

      Se dice que para no perder su alma, los hombres que son atraídos por La Siguanaba deben morder una cruz o una medalla.

      Hay quienes aseguran que la Siguanaba no es un solo ser sino que existen varias. Según algunos ancianos, en algún momento atraparon a una Siguanaba y la hicieron prisionera.

      Se desconoce su origen exacto, pero Adrián Recinos le atribuyó dos posibles raíces. Una de ellas proviene de un idioma maya no identificado, donde la palabra significa mujer desnuda. El otro tiene su origen en el náhuatl Ciuanauac o Ciguanauac, que se traduce como amante.

      Otros ligan el vocablo a la palabra k’iche’ Siguán, que quiere decir barranco o precipicio.

    • El Cadejo

      El que acompaña y protege pero a cambio, un alma en pena

      Muchos le llaman el “perro del diablo”, por su apariencia. Dicen que es un canino, otros que es un demonio que se disfraza con esa apariencia. Se rumora que hay dos cadejos, uno de color negro y el otro de color blanco; uno para proteger las buenas almas, el otro para saldar cuentas pendientes respectivamente.

      La leyenda del cadejo no tiene principio ni final, no tiene una procedencia de cómo y cuándo apareció por primera vez. Lo que se sabe es que se le aparece a aquellos cuyo paso tambaleante, por ingerir alcohol, peligran por las calles de regreso a su hogar. Los acompaña para que no les pase nada, en ese momento. Si se desmayan en su camino, el cadejo descansará junto con ellos. Pero la deuda quedará pendiente, hasta el último aliento que den. Porque el cadejo cobrará esa alma que cuidó en su debido momento.

      Este ser abominable, descrito por aquellos que han sido testigos, como un animal negro, lanudo, con casquitos de cabra y ojos de fuego, suele aparecer por las noches, y delata su presencia por el hedor a putrefacción que tiene y porque los demás perros empiezan a aullar al sentir su presencia. Muchos dicen que es el que anuncia cuando llegan las almas en pena a rondar por el sector.

      Los abuelos dicen que es tan perverso que devora las crías de los perros del sector dónde se aparece, por lo que se recomienda, al sentir un olor putrefacto, esconder a los cachorros si se sospecha de su cercanía.

    • Aunque es un espíritu protector, se debe tener mucho cuidado. Ya que si encuentra a un hombre ebrio y le lame la boca, este jamás tendrá la voluntad de volver a la sobriedad. Y El Cadejo lo seguirá por nueve días seguidos hasta que el hombre muera.


      Lo que no sabías

      De acuerdo con la leyenda, si ambos cadejos se encuentran, se enfrentarán en un feroz combate en el que el ser benigno protegerá a la persona y el maligno lo atacará.

      Según la tradición oral, si un hombre que acostumbra a emborracharse es de naturaleza egoísta, intenciones oscuras y dominado por la envidia, es posible que ningún Cadejo blanco lo proteja nunca.

      La persona ebria que es protegida por El Cadejo en realidad nunca puede observar al ser, solamente siente una presencia paranormal.

    • La Tatuana

      Ahora navega sola, eternamente

      La tatuana, ese mítico personaje que dicen que se escapa, como por arte de magia, en un barco que lleva tatuado en el brazo.

      ¿Te han contado de la magia negra? De los poderes y las ventajas que hay si uno posee conocimiento de lo oscuro, de lo que no se cuenta o habla. Según cuentan los abuelos hace muchos años se dice, que una joven que acusada de brujería y condenada a morir, huyó sin dejar rastro alguno.

      La fecha no es exacta, tampoco el tiempo en que sucedió. Pero muchos recuerdan esa leyenda de la mujer que le vendió su alma al diablo y ahora navega, eternamente, en un barco durante los días de lluvia y tormenta.

      Muchos dicen que fue en la época de la Colonia guatemalteca, cuando existió una mujer joven y bella, mulata le decían por el color de su piel y los rasgos de su rostro. A ella la apodaban la Tatuana, por una cicatriz, muy parecida a un tatuaje, que tenía en el brazo. Muchos afirmaban que era un barco. Otros, los rasgos de las marcas de uñas que le dejó un espíritu de la oscuridad.

      A ella la tachaban porque muchos de los soldados, y otros hombres, se enamoraban de ella y disfrutaba de los placeres que ellos le daban sin pensarlo. Lujos y fiestas, placeres y lujuria, marcaban los días de la joven mulata que, ante los ojos de la sociedad de esa época eran mal vistos.

      Nadie sabía explicar por qué caían en sus encantos. Por lo que se le acusó de brujería y de hacer hechizos para atraer a los hombres. Condenada a morir por los pecados que fue juzgada por la Santa Inquisición.

    • Guardó silencio hasta el último día que se le vio con vida. Muchos dicen que se rehusó a confesar sus pecados antes de morir al amanecer del día siguiente de su condena. Según cuentan, la noche anterior a su ejecución pidió como última favor que le brindaran un trozo de carbón, unas velas y unas rosas blancas.

      Los soldados y el sacerdote que la acompañaron vieron cómo pintó con el trozo de carbón un gran barco en la pared, mientras hacía un cántico en una lengua extraña. Muchos dicen que era un conjuro, otros sus lamentos que se perdían con el sonido de la fuerte lluvia de la madrugada. Al llegar el alba, llegaron los soldados a sacarla de la cárcel pero nadie la pudo encontrar. En el suelo encontraron el trozo de carbón y las velas. En la pared donde había dibujado el barco no había nada, solo unos pétalos blancos que se volvieron ceniza al mencionar su nombre.

    • Lo que no sabías

      Existen creencias que afirman que la leyenda provienen de la mitología maya. Dicha cultura posee la leyenda de Chimalmat, la diosa que se vuelve invisible como consecuencia de un encantamiento.

      Según otra versión de la leyenda, La Tatuana era una mujer anciana y misteriosa que tenía conocimientos de magia negra.

    • El Sombrerón

      La melodía romántica de un amor no correspondido

      Una de las más clásicas y místicas leyendas de la Guatemala colonial, es la del hombre pequeño pequeño con un gran sombrero. Ese personaje que con sus encantos seducía a las jóvenes y por quien, al final, el amor se convertía en tragedia.

      Muchos dicen que su vestir es para confundir a las personas. Que es un hombre de baja estatura y que siempre viste de negro. Utiliza un cincho con una gran hebilla llamativa y brillante, unas botas cuyas espuelas simulan el sonido de los truenos de una tormenta. Su insignia característica, un sombrero de grandes proporciones que esconde su mirada. Al hombro una guitarra con la que seduce a las mujeres.

      Pero detrás de esa apariencia normal, dicen las abuelas que lograron escapar de su hechizo y que lo vieron a los ojos, se esconde un demonio, que rondará por siempre en busca de un amor que no pudo ser.

      Según cuentan los abuelos que esta historia es de tiempos de la Colonia. Cuando encantar a las mujeres era de ingenio. Y saberlas enamorar, con una melodía, era algo que pocos podían hacer. Muchos dicen que El Sombrerón era experto en eso, tenía una voz hábil y encantadora.

      Según narran era un hombre humilde, un carbonero proveniente de Guazacapán, Santa Rosa, que se enamoró de la mujer equivocada.

    • Su estatus social, comparado con el de la dama, una bella joven de sociedad, era abismal. Todas las noches, vestido de sombrero y traje oscuro para ocultar su identidad, llegaba a cantarle serenata para demostrarle su amor de la forma más sencilla. La joven al escuchar la melodía se asomaba a la ventana de su habitación y se trenzaba su cabello con la melodía que le dedicaban.

      Un día, la madre de la joven escuchó lo que sucedía e hizo lo imposible para que encarcelaran al joven. Después de su arresto, fue condenado por el tribunal de la inquisición, de ese entonces, a llevar un enorme sombrero mientras lo jalaban cuatro mulas por toda la ciudad.

      La joven al enterarse de esto dejó de comer para que lo dejaran en libertad, pero cayó en una gran enfermedad que posteriormente provocó su muerte. Al enterarse de la noticia, el joven se suicidó en su celda.

      Se afirma, que después de estos sucesos muchos temían salir a la calle, ya que El Sombrerón recorre las calles y los barrios de Guatemala acompañado de cuatro mulas. Su propósito es enamorar a jóvenes mujeres, de ojos grandes y cabello largo. Las enamora y la hechiza con canciones con su dulce voz, quien luego las persigue, les trenza el cabello, no las deja comer ni dormir.

    • Lo que no sabías

      El sombrerón también es conocido como Tzitzimite, que significa duende.

      El Sombrerón suele aparecer en noches de luna llena.

      Dicen que le gusta subirse a los caballos ajenos, a los que hace correr toda la noche hasta cansarlos para que al siguiente día no puedan trabajar.

      La única forma de salvarse que tienen las mujeres hechizadas, es que se corten de inmediato el cabello, ya que esto desagradará al maléfico ser y las dejará en paz.

      Se dice que cuando una de sus víctimas muere, El Sombrerón aparece en su funeral y derrama lágrimas de cristal.

      También afirman que para saber de su presencia, hay que ver si las mulas en el corral tienen las colas trenzadas.

    • La Llorona

      “Mis hijos, ¿dónde estáN mis hijos?”

      La Llorona, esa alma en pena que recorre las calles de las ciudades en busca de sus hijos. ¿Alguna vez escuchaste el lamento agudo y frio de una mujer? 0 ¿Sentiste un escalofrío mientras caminabas por una calle en la antigua? Sí, por donde están las piletas. Tal vez te imaginaste que viste a una mujer con vestido blanco que caminaba por el lugar y misteriosamente se desapareció. Tal vez no fue tu imaginación. A lo mejor, y aunque no lo creas, viste a la Llorona.

      Una de las leyendas más populares de Guatemala es la leyenda de la Llorona. Una mujer de sociedad que importunamente ahogó a sus hijos. Posteriormente se arrepintió pero su castigo y maldición fue y es, ser un alma en pena, en busca de sus hijos a los que nunca encontrará.

    • Cuenta el mito que en tiempos de la colonia existía una mujer llamada María. Ella, una mujer de sociedad, tenía la costumbre del vivir bien. Despilfarrar las riquezas de su esposo, un hombre mucho mayor que ella, y divertirse en fiestas y eventos que sobrepasaban la economía familiar.

      El esposo, un caballero bien visto por la sociedad de ese entonces, dedicado, responsable y cariñoso, trabajaba hasta el cansancio para consentir todos los caprichos de su esposa y sobre todo, que a sus dos pequeños hijos nos les faltara nada.

      Inesperadamente, el esposo de María falleció y la riqueza que tenían con el tiempo, se fue terminando por la vida descontrolada que quería mantener María. Con el tiempo la desesperación motivó a vender las pertenencias que tenía, pero estas se terminaron. Al sentirse inútil para trabajar, la mujer no encontró la forma de seguir alimentando a sus hijos por lo que perdida en la impotencia, decidió hacer lo impensable.

      Un día, salió muy temprano de su casa, por el acto que iba a cometer. Subió a los niños a un carruaje y les dijo que los llevaría de paseo. Al recorrer por varias horas un camino desolado y lejos del pueblo donde vivían, arrojó a los menores a un caudaloso río en el que murieron.

    • Ya en la noche, arrepentida del acto que había cometido, vestida de blanco y con un velo que tapaba su rostro, a lo mejor de vergüenza, sale en busca los cuerpos de sus hijos. Al llegar al sitio donde había cometido el atroz hecho, sometida por el llanto y al no encontrar los cuerpos de sus hijos, decide arrojarse en el mismo lugar en el que había cometido, horas antes, el acto que la condenaría por la eternidad.

      Según el mito, la Llorona se aparece vestida de blanco y con el rostro cubierto por un velo. A partir de la medianoche, su alma deambula por las calles de Guatemala llorando y gritando desgarradamente preguntando ¿Dónde están mis hijos?.

      Los que la han visto afirman que camina de forma lenta hasta acercarse a un lugar con agua, en el cual desaparece de forma misteriosa.

    • Datos curiosos

      Cuando la Llorona se detiene en la puerta o ventana de alguna casa, es presagio de que los habitantes de la misma pasarán por muchas penas y tristezas.

      Se dice que cuando los lamentos de la Llorona se escuchan cerca es porque en realidad está lejos, y si se escucha lejos es señal de que está cerca.

      Muchos afirman que también la han visto deambular en un carruaje, cerca de los ríos de algunos municipios y barrancos.

    • ASTURIAS Y SUS LEYENDAS

      A demás de la voz existen las letras. Fuera de la tradición oral de cómo muchos conocieron a las famosas leyendas de espíritus del país, existe otra que presentó a estos personajes al mundo. “Leyendas de Guatemala” fue el primer libro que se publicó del Premio Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias y quien quiso rescatar esta tradición oral en su momento. Algo que varios escritores y narradores retomaron años después.

      Conversamos con tres escritores guatemaltecos para que nos compartan lo que este libro significó en ellos cuando lo leyeron. Recordar lo que despertó en ellos y de la vivencia imaginaria que quiso compartir Asturias. El libro aparece en Madrid en 1930, y fue gestado en plena década del surrealismo. Por un lado, en esa época las vanguardias propiciaban la inserción de las culturas invisibilizadas, la de lo popular; y por el otro, estaba en boga el juego del lenguaje, se daba el espacio propicio para la magia, para lo extraordinario.

      En este libro nos narra diferentes obras. Primeramente La leyenda del volcán, La leyenda del tesoro del volcán florido, como nos describe Vania Vargas, son más cercanas al fluir poético de obras posteriores que van al mito, como la “Clarivigilia primaveral”; las segundas (La leyenda de El Sombrerón, La leyenda de La Tatuana, La leyenda de El Cadejo, Los brujos de la tormenta primaveral) más cercanas a aquellas que se mueven entre la realidad conocida y la magia, en esos tránsitos que propiciará su manejo del lenguaje en obras narrativas altamente poéticas como “Hombres de Maíz”.

    • DE LA MÚSICA, POESÍA Y DECEPCIÓN

      Otro de los escritores guatemaltecos que comparte sobre el libro de Miguel Ángel Asturias es Rafael Romero (la trilogía de El Elegido, Epifanía doméstica de la nostalgia pura) concibe el libro “como una especie de ejercicio iniciático en la muy personal forma de Miguel Ángel Asturias de transitar por los terrenos del surrealismo, especialmente del simbolismo —por la musicalidad—, como paso previo a lo que más adelante se condensaría en el realismo mágico”. Romero ve en él, que Asturias se vale del lirismo para elaborar una serie de piezas en prosa inspiradas en narraciones orales de origen maya que le contaron de niño, así como de sus inquietudes como estudiante de antropología en La Sorbona, para ponerlas a merced de lo maravilloso. Si bien es verdad que puede resultar una lectura densa, para mí es ante todo una experiencia estética que nos conecta con nuestras raíces.

      Por su lado el también escritor guatemalteco Byron Quiñónez (El perro en llamas, Aquí siempre es de noche, Fauces) narra al escritor guatemalteco y a su obra como un acercamiento a una literatura diferente.

      El autor describe al libro como “el libro más denso que había leído hasta entonces: imágenes evocativas y descripciones poéticas que había que leer y releer para absorber a cabalidad”. Y aunque revolucionó la narrativa de aquellos tiempos con Leyendas, recuerda el escritor, tuvo un sentimiento diferente al de muchos, “Acostumbrado como estaba a los relatos de La calle donde tú vives, me decepcionó que Asturias mezclara conceptos y le otorgara atributos del Sombrerón al Cadejo (eso de perseguir doncellas y trenzar las crines de los caballos), pero él era Asturias y tenía derecho a tomarse cuantas libertades literarias quisiera, para mí sus obras cumbre son Hombres de Maíz y Mulata de Tal”.

      En sí, Asturias echó mano de estas posibilidades para presentar ante el mundo un terreno mágico, colorido, narrando como si se tratara del canto de los textos precolombinos, pero con el asombro del recién llegado español. Y certeramente recurre a la leyenda, ese género que hace alusión a la historia de una comunidad, que da fundamento a las culturas, para hablar de ese lugar construido sobre los escombros de una civilización, un lugar dual, y entrelazar historias que atraviesan esa dualidad: las de las civilizaciones precolombinas y las de la colonia. Dimensiones mágicas las dos. Las primeras con todo su barroquismo, su lirismo, su narrativa ritual; las otras cruzando la frontera con la magia a través de la religión.

    • ORALIDAD Y LA TATUANA

      Escrita al tenor de las vanguardias, Leyendas de Guatemala es un magnífico texto, en el que la experimentación y el interés por lo popular, sobresale.

      Quisiera mencionar el caso específico del relato La Tatuana, por cierto, bruja exclusiva de la oralidad guatemalteca, en el que a pesar de lo maravilloso de la historia, con tintes sociales, Miguel Ángel Asturias se aleja de la leyenda original. Utiliza intertextos de algunos libros prehispánicos y toma un curso más hacia la cosmovisión maya-quiché. Sus personajes lo demuestran. Como la mayoría de su producción literaria, esta obra está impregnada de búsqueda de raíces mayas:

      Asturias expresa que El Maestro Almendro es el Árbol que anda: En el Popol Vuh se hace referencia a árboles que crecen. Se menciona que crecen tanto que ya no se puede descender de ellos; estos árboles pueden transportar al cielo a quienes suben a sus copas. Por lo tanto, la interpretación que, incluso escrita por el propio Asturias, en el “Índice alfabético de modismos y frases alegóricas”, de las ediciones consultadas de Leyendas de Guatemala, que “puede ser de movimiento hacia el cielo, hacia las nubes. Un árbol anda creciendo y engrosando”.

      Nuestro Premio Nobel señala que El Maestro Almendro llegó viejo del Lugar de la Abundancia. Este sitio ha sido identificado como uno de los sitios edénicos de la América media, por otro nombre conocido como Tulán o Tul-lan.

      Señala el autor que el Maestro Almendro repartió el alma entre los caminos, al llenar la lana del BuhoPescador. Es el año de veinte meses de veinte días. En los Anales de los Xahil se hace referencia a ese año.

      El Maestro Almendro reparte el alma en cuatro caminos. El Camino Negro, es en el que su alma se desliza. “Antes de llegar a Xibalbá, lugar de la desaparición, del desvanecimiento, de la muerte, se cruzaban cuatro caminos, a saber: el camino rojo, el camino verde, el camino blanco y el camino negro, que, efectivamente, de los cuatro, era el Xibalbá el que halagaba el orgullo de los viajeros para atraérselos, diciéndoles que era el camino del rey, que era el camino del jefe.”.

    • La Tatuana aparece como una esclava comprada con el alma de El Maestro Almendro. Es acusada de bruja, pero no es ella propiamente hechicera, sino es el Maestro quien la tatúa y le confiere la virtud de que ella pinte el barco en cualquier lugar cuando esté en peligro y así tome su libertad.

      Aquí vemos esclavitud-libertad, otorgada por un tercero. Ella es considerada endemoniada, sin que exista una alusión directa de por qué. A pesar de ello, la clave vanguardista del libro en general es fantástica y ofrece historias que maravillaron a sus receptores en Europa. Paul Valéry, fue uno de ellos, pues escribió un fabuloso prólogo.

    DIRECTORIO: COMERCIALIZACIÓN: Fröken Donis, EDICIÓN: Isabel Herrera, REDACCIÓN: Luis Molina, DISEÑO E ILUSTRACIÓN: Daniel Lux Sandoval, CORRECCIÓN: Mario Molina, ADAPTACIÓN DIGITAL: Irasema Méndez y David Gonzalez