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El “Síndrome Burnout”

Gestión responsable del recurso humano en pandemia

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Jonathan Valdez, Asesor Sostenibilidad en CentraRSE

Tema del cual tenemos que hablar, pero nos cuesta hacerlo…

Es un jueves por la tarde en la vida cotidiana de Francisco en su trabajo, el reloj marca las 5:15pm y se despide de sus compañeros mientras sale por la puerta. Va apresurado porque se dirige al gimnasio, ahí aprovecha su tiempo mientras la hora del tráfico pasa. A las 7:30pm ya se encuentra entrando a su casa donde tomará tiempo para cenar con su familia, realizar tareas del hogar, leer un libro y descansar.

Un año después en un jueves cotidiano, Francisco no ve pasar las horas y cuando reacciona, lo están llamando a cenar porque ya son las 8 de la noche y sigue conectado en el trabajo, mientras se sienta a cenar, no puede dejar de ver el teléfono esperando un correo que un cliente enviaría, no pone mucha atención a la plática familiar, termina de comer y regresa a su oficina improvisada dentro de casa.

Es fácil identificarse con la situación descrita para los que trabajamos en casa, el Home Office según estudios ha venido a incrementar niveles de productividad laboral de las personas, sin embargo, también es cierto que se nos hace difícil desconectarnos.

La falta de límites es un tema del que no queremos hablar, pero hay que hacerlo. Dejar de un lado los correos y asuntos laborales por las noches y fines de semana no significa una falta de compromiso, al contrario, esto habla de una persona que está cuidando su salud proyectando que desea la sostenibilidad de su rendimiento en el largo plazo.

La pandemia ha venido a evidenciar este problema del Burnout, el cual ya existía antes, pero que en la dinámica de la pandemia y el trabajo en casa se maximizó y se modificó a una variante de trabajo interminable; el cual es importante saber identificar y ser intencionales para evitarlo. La Organización Mundial de la Salud ya lo cataloga como un síndrome, “un desgaste profesional que implica agotamiento crónico, distancia mental y disminución de la eficacia”.

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Las empresas que han adoptado horarios flexibles tomando en cuenta los desafíos a los que se enfrentan quienes en casa deben atender estudios de los hijos, cuidar a personas mayores o estudiar, son empresas que han logrado que las personas trabajen con mayor tranquilidad, sintiéndose más productivos, rindiendo mejor, evitando la rotación de personal y construyendo una cultura laboral de cuidado mutuo, la empresa me cuida y yo cuido de la empresa.

Algunos consejos compartidos por amigos al hablar de esta situación incluyen apartar un espacio para trabajar que sea diferente al que usamos para compartir con la familia, así podemos asignar un horario para realmente desconectar del trabajo. Es sano buscar pasatiempos y cambiar de actividad al concluir una jornada laboral, ser intencionales en buscar momentos familiares, contactar amistades y acortar distancias por medio de la virtualidad. Es un hecho que el aislamiento y la soledad conducirán precipitadamente a una depresión y a sentirse agotado.

Desde el trabajo podemos cuidarnos entre todos, llamando a los compañeros solamente para preguntar cómo están sin tener que hablar del trabajo, promover espacios de interacción a distancia para seguir fomentando la cultura laboral, cuidando de no interrumpir fuera de horarios laborales a los demás, dejando correos programados para que lleguen a la bandeja de entrada el siguiente día, mostrando empatía y solidaridad con quienes sabemos que tienen una carga familiar y desafíos con los que deben equilibrar su vida laboral. La clave se encuentra en que cuidemos de nosotros mismos para entonces poder cuidar a los demás, un pilar fundamental de la gestión socialmente responsable.


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