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Ciudad de Quetzaltenango | Texto: Juan Diego Godoy / Audiovisuales: José Alvizures y Pavel Tuc / Montaje: Irasema Méndez



La relación entre Moscú y Quetzaltenango es, contrario a lo que dicta la lógica, muy estrecha. Aunque a ambos territorios los separan 11 mil kilómetros, diversas culturas, sistemas de gobierno e historia, los une un personaje; el mito de una mujer de origen húngaro y ruso que inmortalizó su leyenda en la ciudad de la luna.

“Vanushka, así le dicen. No es su nombre real, pero sí un sobrenombre femenino de origen ruso, común en las sectas gitanas”, explica Francisco Cajas Ovando, historiador quetzalteco que ha dedicado los últimos años a estudiar esta y otras controvertidas leyendas de Quetzaltenango. Cajas Ovando, con una taza de té entre las manos en una pequeña cafetería del Centro Histórico de Xela, ha contado su versión muchas veces, pero pocos le han creído.


Y es que según Cajas Ovando, la historia de Vanushka está plagada de mentiras. Descubrió lo que el llama “la verdadera historia” por pura coincidencia. “Hace varios años, yo escribía para un periódico que ya no circula y un día me pidieron la historia de Vanushka… y entonces investigué y conté la verdad”, señala el historiador. Pero para poder diferenciar entre realidad y ficción, primero hay que leer la ficción.


La gitana, tal y como la contaron los abuelos

La leyenda original de Vanushka se remonta a 1927, el año en que Vanushka murió. Según el relato oral que cuentan los abuelos, la gitana llegó a Quetzaltenango formando parte de una caravana de gitanos de origen ruso que se dedicaba a vender peroles de cobre. “Recuerde que a principios del siglo XX, aquí las mujeres y ancianas fabricaban dulces típicos y los guardaban y vendían en peroles de cobre. Quienes los fabricaban eran los hombres gitanos que encontraron negocio aquí. Las mujeres, en cambio, se instalaban en la esquina del Cementerio General y se dedicaban a la quiromancia, que es la lectura de la mano”, explica el historiador.


El historiador Augusto Ajcá, entrevistado por el Museo de Historia de Quetzaltenango, comparte en una entrevista ubica el ingreso a Quetzaltenango del grupo de gitanos de orígenes húngaros y rusos entre los primeros años del siglo XX, precisamente entre 1900 y 1910. Según Ajcá, los gitanos traían productos desde México.

Hasta allí, la leyenda y la investigación de Cajas Ovando cuadran, pero lo que viene después es difuso. Según la leyenda original, la joven Vanushka –que según el relato no tenía entre 15 y 17 años– también formaba parte de un circo gitano y su acto era uno de los más famosos. Fue actuando cuando la gitana se enamoró de un hombre. Aquí el relato vuelve a partirse en dos. Hay quienes afirman que el muchacho era hijo o pariente del Gobernador de aquel entonces y otros aseguran que se trataba de un extranjero venido de España, de apellidos Cárdenas Barajas, que se enamoró de ella. Ajcá, sugiere que el hombre en cuestión es un húngaro llamado John Fee. Sin embargo, todas las versiones concluyen en que la gitana y el muchacho comenzaron una relación que no fue bien vista por el público. “Fue un noviazgo secreto”, señala Ajcá. Ella, por ser una gitana y él, por pertenecer a una clase noble.

Según el relato, el rechazo de la familia del joven fue tal que a los pocos meses el hombre fue enviado a vivir fuera de la ciudad. “La familia de él lo castigó y como tenía los recursos suficientes para enviarlo lejos, lo envían contra su voluntad a Europa. Ella, sin embargo, juró esperarlo”, explica Ajcá. Algunos dicen que su amado fue a algún lugar de España o de Hungría y otros que a la capital del país. “El 10 de noviembre de 1927, los gitanos decidieron levantar el campamento y regresar a México”, explica el historiador del museo. Sin su amado y sumida en una inmensa depresión, Vanushka murió de amor y fue enterrada en el Cementerio General el 27 de noviembre 1927. Con su muerte, acabaron las visitas de los gitanos a la ciudad de la luna.


Lo que dice y canta la gente

La historia de Vanushka es tan famosa que forma parte del patrimonio de la ciudad. Su tumba es un punto obligado para cualquier turista. “El de Vanushka es un mausoleo sin dueño, porque el dueño es el pueblo de Quetzaltenango”, afirma una fuente de la Municipalidad de Quetzaltenango. De hecho, es una costumbre bien arraigada entre los quetzaltecos de ir a dejar objetos de cobre (como monedas o pequeñas figuras) y coronas de ciprés a la tumba. “La visita a Vanushka es una especie de romería”, afirma la misma fuente.

Quetzaltecos consultados a las afueras del Cementerio General aseguran que a pesar de que el cementerio suele estar cerrado por las medidas de restricción aplicadas por la pandemia del covid-19, la gente sigue buscando su tumba e intentando entrar al cementerio para visitarla. “Lo que pasa es que, además de ser famosa, a ella se le atribuyen todo tipo de milagros económicos y amorosos. Hay gente que asegura que Vanushka les cumple milagros”, asegura Yolanda, una vendedora de frutas y flores.

Pero Vanushka ha trascendido del mausoleo. Alux Nahual, uno de los grupos musicales guatemaltecos más influyentes del país y de Centroamérica, le escribió una canción que popularizó el relato de la gitana cirquense que murió de amor.



“Varias amistades mías de Xela me mencionaron la historia e inmediatamente pensé que eso era una leyenda urbana que había que transformar en una canción. Cuándo al fin la terminé le fui a entregar el disco al alcalde y al poco tiempo me hicieron un homenaje muy lindo en Quetzaltenango en la gobernación”, cuenta Álvaro Aguilar, cantante y compositor del grupo. Aguilar asegura que sus antepasados eran de Quetzaltenango y que gracias a su abuelo Wotzbelí Aguilar “existe un lazo que me une y que siempre me ha estado llamando a volver”. La letra, escrita por Aguilar confirma el relato popular que se cuenta en Quetzaltenango.

Cuenta la historia que un circo gitano llego a Quetzaltenango en el Siglo anterior. Y era tan bueno aquel espectáculo que hasta la gente de alcurnia, aplaudió.

Y entre el elenco, una joven belleza Vanushca Barajas se hacía llamar. Su cabello y sus ojos, como la noche. Su sonrisa brillaba como perlas del Mar... Perlas del Mar.

Entre los nobles que se hicieron presentes llego muy ufano, el gobernador. le acompañaba aquel día su hijo, de porte galante y de buen corazón.

Para el acto de cierre entró Vanushca en escena y empezó su rutina en la pista mayor. rebosante de vida, látigo en mano; dominaba a las bestias con gran decisión... Gran decisión.

Se acerco en un momento Vanushca a la audiencia y pidió un voluntario que tuviera valor. Salto como un siervo de su asiento un muchacho, el mismísimo hijo del Gobernador.

Y en aquel primer instante del uno frente al otro, al verse los rostros se sintieron quemar. Ambos sintieron el golpe de un rayo, Se quedaron sin habla, sin poder reaccionar.

Se bebió cada cual el alma del otro, nació en ese instante un amor pasional. Dos corazones, dos vidas distintas arrastradas con la fuerza de un huracán.

Concluyo la función y el muchacho pidió saludar a la artista para felicitar. Se estrecharon la mano y los dos supieron el amor verdadero no se puede ocultar.

Empezaron a verse siempre a escondidas, pues sus padres prohibieron la relación. El Noble lo supo y discutió con su hijo y fue tal la discordia que a España lo envío.

Vanushca, Vanushca También sufriste del corazón. Vanushca, Vanushca Ayúdame tú a encontrar el amor.

Y Vanushca quedo destrozada por dentro no les permitieron ni siquiera el adiós Y cuenta la leyenda que lloró aquella niña noche tras noche y le fallo el corazón.

Pero dice la gente que Dios la premió y le permite ayudar al que sufre un dolor. Y al que flores le lleva a su panteón en Xela, desde el cielo le ayuda a encontrar el amor.

Vanushca, Vanushca También sufriste del corazón. Vanushca, Vanushca Ayúdame tú a encontrar el amor.



Otra (polémica) versión

“¡No, no, no! Todo eso es mentira. ¡Hay zánganos que inventan!”, exclama el historiador tras escuchar, de nuevo, la versión popular de la historia. Agita la taza de té cuando habla. La frustración de Cajas Ovando con este relato es tal que incluso ha publicado un pequeño libro basado en sus investigaciones y que se titula “Vanushka, La difunta milagrosa y otros relatos”. “Este libro nace para desmentir el relato que ya se contaba y además, por una publicación en una revista que iba a salir diciendo que ella había sido novia de un comendador. Sabe que incluso los de la municipalidad llegaron a la osadía de querer ir a poner una plancha de mármol en el cementerio diciendo que ella había nacido aquí, que se había casado con un español, que se llamaba Vanushka… ¡Mentiras! Por eso publicamos el libro”, detalla el historiador.


El libro contradice la versión popular, las canciones y los relatos orales. Y desde su publicación en marzo de 2020 ha sido dinamita pura y no ha estado exento de polémica. Generó debate entre historiadores, cronistas y los mismos fieles de Vanushka. Sin embargo, a pesar de los elementos que Cajas Ovando utiliza como prueba para sustentar su nueva versión de la historia, son pocos los que han decidido creerle. Y es que su versión, lo que él llama “la realidad”, es menos dramática y mágica que el relato popular.




“Los inventos son por puro negocio para atraer a los turistas. Hasta hay una cerveza aquí que hacen en Pacajá, que se llama Vanushka. ¡Imagínese! Empecemos porque la protagonista de esta historia no se llama Vanushka, sino Margarita Mielos”, comenta el historiador y suelta una carcajada. “La cruda realidad es que Margarita Mielos no era cabaretera, ni cirquera, ni novia de hijos de gobernadores. Era una mujer rusa, sin más, que vendía peroles de cobre en la esquina del Cementerio General y que en 1927, durante un viaje de su caravana gitana, mientras iba por San Juan Ostuncalco, enfermó y murió. Los gitanos deciden enterrarla en el cementerio de Quetzaltenango y siguen con su travesía”, explica Cajas Ovando.

En la versión del historiador no hay circo, ni dramas familiares entre familias poderosas. Tampoco hay una historia tan romántica. “Eso de que Margarita Mielos se había enamorado de un extranjero acaudalado o de un hijo de gobernador y que al no poderse casar con él murió de amor, es falso. Primero, en esos años ella tenía 40 años y estaba casada con un señor llamado Antonio Mielos, y la rusa no murió de amor, sino de una infección intestinal”, remata el historiador.

Cajas Ovando ha extraído la información de múltiples fuentes oficiales, como partidas de matrimonio e inhumación. “Según los documentos, el esposo compró un mausoleo en el cementerio y ahí está la partida de inhumación de ella, que dice que se llama Margarita Mielos, que no murió de amor, que tampoco era una niña. Contradice toda la versión popular”, advierte Cajas Ovando mientras da un trago de té.

¿Si los datos están, por qué nadie le cree? Cajas Ovando se encoge en hombros y luego aventura una respuesta. “Son pocos los que están dispuestas a sacrificar un relato dramático, romántico y hasta mágico, por una historia mundana. A veces, y se lo digo como historiador, la ficción vende más”, suspira Cajas Ovando al son del último trago de té frío. Cae la tarde en la ciudad de la luna.