cerrar

“Petén somos todos”, la visión comunitaria de Luis Pedro Castellanos


Por Juan Diego Godoy | Isla de Flores, Petén

Pocos pasan del deseo a la acción. La organización Petén Soy Yo fue fundada hace 8 años con más sueños que planes y poco a poco, ha ido materializándolos hasta convertirse en un referente de iniciativa y obras concretas para el municipio petenero de Flores. Todos gracias a la visión de uno de sus fundadores, Luis Pedro Castellanos.

Aturdido por la pobreza, falta de educación y ausencia oportunidades que afectaban a su departamento, se prometió trabajar todos los días que fueran necesarios en beneficio de los más desprotegidos y poder dejar un legado a las siguientes generaciones. Y todo apunta a que así ha sido. Para concretar sus metas, Luis Pedro Castellanos, un empresario petenero con experiencia en el sector turístico, fundó en 2013 la organización no gubernamental Petén Soy Yo. “Funciona con financiamiento privado y que genera iniciativas, proyectos, programas y planes propios en los diversos sectores de la sociedad, con la finalidad de aportar al fortalecimiento de un Petén con mejores propuestas, mayor responsabilidad y participación”, explica Castellanos desde la Casona del Lago, uno de los hoteles que forman parte de “Hoteles de Petén”, la empresa familiar que conduce junto a su hermano Carlos. La familia Castellanos fue una de las primeras en fomentar la industria hotelera en el departamento. “Mi abuelo abrió el primer hotel para hospedar a los chicleros que trabajaban en la selva. Y ahí comenzó todo”, relata el empresario.

Casi 8 años después, Petén Soy Yo ha pasado de ser un sueño a una productora de acciones en diversas áreas del casco urbano y zonas aledañas de Flores. “Fundamos la organización de índole formal para trabajar específicamente en tres áreas: turismo, educación y enfoque social”, detalla Castellanos. Para comprender la labor de la organización, basta con dar una vuelta por el municipio de Flores y alrededores. En la entrada de la Isla de Flores, dándole la bienvenida a transeúntes, pilotos, turistas e isleños, hay un enorme y colorido rótulo que reza Yo Amo (corazón) Petén. “El proyecto YoAmoPetén fue un proceso de varias fases en las cuales fuimos socializando la idea en plataformas digitales y ahí las personas nos dieron sus consejos, críticas y recomendaciones de cómo debía ser el rótulo. Todas fueron tomadas en cuenta. Además, en la plataforma del rótulo están las huellas de personas dejaron su marca en el rótulo y fueran parte de esta infraestructura”, comenta Castellanos.


El rótulo no es solo una afirmación. En poco tiempo, pasó a ser uno de los sitios más fotografiados de la isla. Imán de turistas e isleños. Sensación en las redes sociales. Si las buenas ideas se copian, el rótulo fue una de ellas. Algún tiempo después, otros municipios de Petén e incluso departamentos del país comenzaron a replicar la idea. Castellanos sonríe y se encoge en hombros. “Todo inició aquí, en esta isla y con este rótulo”, añade. Pero ese no ha sido el único trabajo de la organización. “Por el tema de educación, hemos realizado charlas y talleres para personas de todos los municipios del departamento. En el área social hemos donado libros a personas necesitadas que están alejadas del área central (Flores)”, explica Castellanos. Además, en julio del año pasado la organización inició los trámites para colocar un asta y bandera gigantes d en el Barrio La Ermita, en el municipio de San Benito. La ubicación es estratégica, pues puede ser vista desde cualquier parte de la isla y servirá para promover el turismo en esa zona costera del municipio.




En el portafolio de Petén Soy Yo también destaca otra escultura: el Caballo de Piedra de San Miguel. Frente a la isla se ubica la Aldea San Miguel (municipio de Flores). Para llegar a ella basta con un viaje de poco más de cinco minutos en lancha. Los visitantes tocan tierra en el muelle municipal e inmediatamente se encuentran frente a frente con la escultura de un caballo al galope que nace de otro caballo tendido, muerto, y un maya que los esculpe. La escultura narra la muerte del caballo del español Pedro de Alvarado en esa zona y cómo los mayas itzaes la inmortalizaron en una escultura de piedra que, según el mito, se hundió en el lago hace cientos de años. “Ese caballo había recorrido muchos kilómetros y se enfermó con alguna de nuestras enfermedades tropicales. Cuando murió, los españoles culparon a los mayas itzaes, quienes creyendo que serían castigados por Hernán Cortés, esculpieron un caballo en piedra y dijeron que el espíritu del animal viviría allí, en esa obra de arte”, explica Rudy Romero, profesor de historia de Petén. “Así la muerte del caballo de Alvarado quedó como una leyenda, un mito parecido al de la historia de Tecún Umán. Sin embargo esto no convenció a los españoles, que supuestamente lanzaron la escultura al lago para que se hundiera”. Pero, según la leyenda, no se hundió. La escultura permaneció en la superficie y fue hasta que los niveles del agua crecieron, año tras año, que la fueron sepultando bajo el azul del Petén Itzá. “Mi abuelo traía piedras de un lugar en el lago que se llama La Candelaria. Es una zona en donde el nivel del lago era bastante bajo, en aquel entonces llegaba a los tobillos quizás, y él me contaba que vio la estatua de piedra ahí”, asegura Romero. “La escultura original sigue allí, lo que pasa es que no la hemos buscado bien”.


Independientemente si hay una escultura de la época colonial en el fondo del lago o no, lo cierto es que la más famosa es la que fue inaugurada hace pocos años en San Miguel como una iniciativa de Petén Soy Yo. “En el caso del Caballo de Piedra, fueron los vecinos los que votaron por la escultura que más les gustaba para adornar el parque. No fue una obra que fuimos a poner porque sí, sino que nació de la misma comunidad. De la misma manera, mediante las redes interactuamos con quienes siguen el movimiento y escuchamos sus recomendaciones para hacer de esta iniciativa un movimiento influyente y de todos”, explica Luis Pedro. Ahora, la escultura es un recuerdo del mito, un imán de turistas y motivo de orgullo para los peteneros.

Pandemia y redes

Pero si las esculturas, los rótulos y las banderas no bastan, un par de minutos en las redes sociales comprueban su influencia. Petén Soy Yo ha apostado por las plataformas digitales, sobre todo tras la pandemia, para llevar su mensaje a Facebook, Twitter e Instagram. Con más de 22 mil seguidores, son vehículos efectivos de publicidad. La organización lo ha comprobado, sobre todo, con su más reciente video con más de 16 mil reproducciones que narra la historia de Estuardo Cofiño, un guatemalteco que maravillado por el departamento, lo dejó todo y se mudó a orillas del lago Petén Itzá en El Remate, Flores, para administrar un hotel ecofriendly. Una de las principales metas de la organización es expandirse a otros municipios. “Como estamos en el área central, tenemos más presencia en Flores y San Benito, en el área urbana. Pero quisiéramos llevar estas ideas a los municipios más alejados y fronterizos, como La Libertad o Melchor de Mencos”, reconoce Castellanos.


“Tenemos un dicho con unos amigos. Decimos que Petén es el futuro y el polo de desarrollo de todo el país- porque es el territorio más grande y tiene la oportunidad de ser un eje de desarrollo del país; tenemos aeropuerto internacional, producción de materias primas de manera sostenible, industria, turismo. Si esto se lleva de una manera ordenada y estratégica, podemos ser un área económica pujante para la nación”, subraya.