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Cosmovisión maya por Zoom post-pandemia. El arte de recomenzar de Julio Tot


Por Juan Diego Godoy | La Libertad, Petén

¿Cómo sobrevive un guía turístico cuando no hay turistas? La pandemia sepultó un trabajo que desempeñaba desde hace más de 20 años, pero le abrió las puertas en un área que jamás había imaginado: la educación. Ahora, Julio Tot es profesor de Cosmovisión Maya. Sus alumnos son de todas partes de Latinoamérica y Europa. Su salón de clases es una pantalla y su escuela, una sesión de Zoom. Este es su relato.

Julio Tot fue una de las primeras personas que se quedó sin empleo cuando estalló la pandemia por el coronavirus en marzo de 2020. Al virus no le importó que fuera un maestro de educación primaria, con manejo del idioma inglés, español y q’eq’chi, con credencial de guía turístico por el Instituto Guatemalteco de Turismo, ni un hábil maestro de la cosmovisión maya. Los turistas dejaron de buscarle. “Esto ya me había pasado en 2001, con la caída de los ataques terroristas en Estados Unidos, un suceso que frenó el turismo pues nadie quería subirse a un avión”, recuerda Tot, oriundo del municipio de Flores y que se denomina maya. “Pero esta vez fue diferente, porque la cosa —el confinamiento por la pandemia— se alargaba y no veíamos el final”, recalca.

Poco a poco, Tot se fue quedando solo y sin dinero. El gremio de turismo comenzó a hundirse rápidamente. “Entonces ninguno de nosotros en la industria turística quería aceptar esa realidad. ¿Qué vamos a hacer? Pum. Se cierra el país en marzo. ¿Y ahora? Mis amigos guías se volvieron carpinteros y herreros, otros ahora hacen queso”. Pero Tot, sin animales ni habilidades para soldar, con 46 años y dos hijos, cayó en la desesperación.


Amanece en Tikal y el sol empieza a disipar la neblina que envuelve la antigua ciudad

“Recordé que había varios turistas que habían venido a verme que no estaban interesados en turismo tradicional y buscaban un turismo más alternativo”, explica Tot. El turismo tradicional es, según el guía, aquella actividad típica de extranjeros y guatemaltecos que llegan visitar las pirámides, ver los animales, hacerse fotografías con los monumentos y jeroglíficos y nadar en los lagos. Mientras que el turismo alternativo es, “más profundo”. “Esos turistas vienen por la cosmovisión maya, por las energías, por las tradiciones ancestrales, por todo aquello que no es científico ni tangible, sino abstracto y espiritual”, dice el guía. Y entonces, hizo una llamada.


Detalle de Estela 10 de Ceibal, Sayaxché, Petén

Del otro lado del teléfono estaba un escritor estadounidense amante del turismo alternativo de Tot. Tras escuchar la situación del guía, le propuso una solución. “Me dijo que diera clases de cosmovisión maya por Zoom a sus amigos en Europa y Estados Unidos, pues había muchas personas que querían aprender y como yo hablo inglés, no sería problema. A los pocos días, muchos se inscribieron. Los mismos alumnos me ayudaron para que me comprara una computadora, concretamos un precio por clase y comencé”, dice Tot con una sonrisa.

Empezó con un grupo y a las pocas semanas, la demanda creció tanto que Tot tuvo que formar otro grupo. Actualmente tiene 30 alumnos y da clases de dos horas todos los sábados. “Hay un grupo por personas de Dinamarca, Suiza, Londres y Estados Unidos. Y también tengo otro con alumnos de Panamá, Colombia, México y hasta unos chapines que viven en Estados Unidos. Hay gente de todas partes”.


Texto en Dos Pilas, Sayaxché, Petén

Las clases suelen ser muy dinámicas. “Antes de cualquier clase, lectura o ceremonia que doy, pregunto a las semillas sagradas y hago una oración de gratitud y para solicitar sabiduría al universo para que al momento de estar hablando, nos fluya mejor la energía y podamos canalizarla”, explica Tot. La oración dice lo siguiente: “Sagrado corazón del cielo, sagrado corazón de la tierra, sagrado corazón del agua, del aire, del fuego, nuestro corazón, mi corazón. Madre y padre creador y formador invocamos su sagrada voluntad, invocamos tu infinito amor, porque nos estás escuchando”.

Luego, tratan el tema del día. Nahuales, sitios sagrados, tipos de ceremonias, historia maya. “A mis alumnos les atrae todo esto, quieren saber cómo miramos los mayas el universo y cómo, según nuestra cosmovisión, encajamos los humanos en este mundo”, señala Tot y dice que una de sus alegrías más grandes es saber que sus estudiantes están empleando los conceptos enseñados. Resalta el caso de una estudiante danesa.

“La señora vive en Dinamarca y ya está practicando lo aprendido. Ella es una curandera allá en su país, pero ahora le ha añadido a sus métodos la cosmovisión maya”.

Poco a poco, las clases de Tot están haciendo que, como el caso de la estudiante danesa, la cultura maya se propague a otras partes del mundo de la manera más efectiva en pleno siglo XXI y en plena pandemia: a través de clases en línea, por videollamadas, con la tecnología. Una computadora en Petén conectada con decenas de teléfonos y computadoras en México, Colombia, Inglaterra y Suiza. “Al final la pandemia nos vino a enseñar que hay alternativas en la vida, que uno puede hacer más cosas si deja a un lado el miedo o la vergüenza. La pandemia ha sido mala, claro, pues muere mucha gente, pero también ha traído oportunidades. Así lo miro yo”, dice Tot y, acto seguido, finaliza la entrevista, por Zoom.