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“Al sol”: Transformar Petén desde la iniciativa privada, el reto de Tikin


Por Juan Diego Godoy | Ciudad de Santa Elena de la Cruz, Petén

Un viejo proverbio africano dice que solo se llega más rápido, pero acompañado se llega más lejos. Haciéndole honor al dicho, un grupo de empresarios peteneros se han reunido por la necesidad de trabajar juntos en el sueño petenero; ese que busca hacer del departamento del norte un destino turístico, industrial, residencial y patrimonial.


“No es común que un grupo de empresarios se una en Petén. Hasta ahora”. En el departamento del norte, la industria turística, hotelera y gastronómica se guardaba con recelo. Pocos podían imaginar que empresarios competidores se sentaran juntos a compartir experiencias, hacer alianzas y hasta darse consejos. Pero la pandemia por el coronavirus lo cambió todo y algunos empresarios del sector decidieron que juntos podían flotar ante el inminente riesgo de ahogarse por la crisis económica que azota al mundo. Así nació Tikin.

Ahora “Tikin” es otra palabra más para referirse a “empresarios reunidos”. Significa “al sol” en idioma maya itzá. En una tierra donde el sol es protagonista, un grupo de empresarios ha adoptado este nombre y ha unido recursos para superar la crisis y potenciar el departamento que sus abuelos, padres y ellos mismos han desarrollado por varios años. Su meta se dice fácil, pero es titánica: hacer del departamento más aislado, misterioso, estigmatizado y grande del país, un destino cercano, reconocido y valorado a través de la generación de empleo y la explotación de recursos de manera responsable.

En la pérgola del Hotel Casona del Lago, en Flores, se reúnen los cinco de los siete empresarios que, por ahora, conforman el grupo empresarial. “Tikin es un movimiento que tiene la expectativa de generar cambios y de ser muy propositivo con nuestro entorno. Esta unión empresarial nos permitirá materializar mucho de nuestro potencial como profesionales, empresarios y emprendedores para no solo quedarnos con nuestra parte, sino que ser motores de cambio y de inspiración al impactar en las demás generaciones”, explica Mónica de Cruz, gerente de Tikal Aventures y administradora junto con su esposo Billy del restaurante La Danta.



Más allá de la política

En Tikin no hay ideologías ni símbolos políticos. Hay empresarios peteneros. “La política no es el único camino para hacer algo por el país. La empresa también es una vía de cambio, creemos en eso y lo hemos experimentado”, dice convencido Paulo Pineda. Él es dueño de uno de los espacios gastronómicos más populares de Petén: Restaurante Raíces. “Queremos poner el estándar con nuestras empresas”, añade Roberto Puga, administrador del Hotel Jungle Lodge en Tikal y del complejo Isla de Flores, que incluye un hotel, un restaurante, un bar, una panadería y hasta un espacio de educación y desarrollo cultural. “Me refiero a estándares gastronómicos, hoteleros, turísticos, de vida nocturna que contagien calidad. Y por eso existe este grupo, porque creemos que la suma de cada uno, con sus experiencias, contactos y herramientas, crea un mejor destino para el mundo”, recalca Puga. En el hotel de Tikal que administran los Puga, se encuentran los campamentos de chicle que armaron los primeros exploradores de la zona, cuando Petén era una destino chiclero y estaba a punto de ser descubierta como lo que en realidad es: la cuna de la civilización Maya. “Entre todos podemos aportar más ingredientes y hacer que este pastel sea más grande para que todo el mundo lo pueda comer”, puntualiza Estuardo Cofiño, gerente del ecohotel Gringo Perdido en El Remate. Cofiño nació en Petén y tras una estancia larga en la Ciudad de Guatemala, regresó para hacerse cargo del hotel que, hoy por hoy, es un imán de turistas por su locación y pintorescos muelles sobre el lago Petén Itzá. “Realmente la vida funciona como el karma: si vos das un montón, la vida misma te lo va a recompensar sin que lo esperes. Así funcionan las cosas en Petén”, asegura con una sonrisa.


El sueño petenero

En la historia de Tikin, primero es la pandemia y luego el grupo. No al revés. “Tuvo que pasar el coronavirus para que nos diéramos cuenta de que juntos podíamos hacer más y que nos necesitábamos”, sugiere Billy Cruz. Su restaurante La Danta es uno de los pocos espacios gastronómicos de la isla que fusiona platillos típicos de Petén con los mejores ingredientes y que reinventa su menú por temporadas. El sitio donde está ubicado tiene una historia digna de una novela; una historia que los dueños cuentan a los clientes que van a visitarla.

El grupo se reunió por primera vez hace pocos meses, pero ya tiene la agenda atiborrada con planes, proyectos y compromisos. Han comenzado a lanzar videos promocionales del departamento y han unido fuerzas para organizar, en cuanto la pandemia lo permita, eventos festivos y deportivos para resaltar la cultura petenera. La creación de infraestructura para atraer turismo, como rótulos, murales, muelles pintorescos también está en los planes. Además, con el apoyo de las autoridades locales trabajan en temas de seguridad e impulsan una iniciativa para dotar de cámaras de vigilancia a los barrios aledaños a la Isla de Flores, que han sufrido olas de violencia por la poca iluminación y mantenimiento de las calles. Por si fuera poco, Tikin también prevé organizar jornadas de limpieza en el lago con buzos especializados y en las calles.

“Muchas de estas alternativas son proyectos que de manera individual ya habíamos abanderado. Ahora, juntos, todos aportaremos ideas, contactos, espacios y herramientas para desarrollarlas a nivel macro”, señala Carlos Castellanos, gerente de Hoteles de Petén, una empresa familiar que fue pionera en la industria hotelera del departamento. El hotel en el que se reúne Tikin forma parte de la red hotelera que los Castellanos han construido por todo el municipio de Flores. Ellos fueron una de las primeras familias en apostar por la industria hotelera en la isla y poco a poco han ido expandiéndose por todo el municipio.

Al final, según Tikin, todo se reduce a hacer realidad el sueño petenero. Uno que está en peligro de extinción con el auge de la migración ilegal, el narcotráfico y la violencia fronteriza y la irresponsabilidad empresarial de grupos interesados que buscan saquear los recursos naturales de Petén. “Nos preocupa de sobremanera la industria extractiva desordenada e irresponsable, así como la migración ilegal, aquella que sale del país porque no tiene oportunidades aquí”, resalta Castellanos.



Redirigir la migración

Pero pareciera que los problemas de Petén, solo los conoce Petén. Y las oportunidades también. “Nosotros como peteneros siempre hemos estado de alguna manera solos, aislados. Pero eso nos ha obligado a aferrarnos más a nuestra esencia, a sentir orgullo por nuestras raíces, nuestras tradiciones y por eso es que nos unimos para sacar adelante esta tierra que amamos tanto y a los peteneros”, reflexiona Puga. Pineda concuerda. “Tarde lo hemos comprendido, pero ahora sabemos que solo porque tienes un buen hotel, un buen restaurante, no basta. Lo importante es que tengas un buen destino. Por eso Tikin nos permite mostrar Petén como un todo y generar más oportunidades de empleo y de superación para que la gente vea que aquí se pueden hacer bien las cosas y no se necesita migrar”, sugiere el dueño de Raíces que también organiza todos los años un torneo de triatlón que poco a poco se ha hecho eco en la élite deportista del país.

“Lo que sucede es que Petén se está convirtiendo en la válvula de escape del país”, reconoce Castellanos con preocupación. La crisis migratoria se ha generado a partir de las pocas o nulas oportunidades y condiciones de vida dignas que millones de guatemaltecos no encuentran en su país. El departamento del norte se ha convertido en una puerta de escape, en vez de ser cuna de desarrollo.

El Instituto Guatemalteco de Migración (IGM), registró solo en agosto, el ingreso de más de 2 mil personas retornadas a la frontera de El Ceibo, en Petén. De ellas, 1 mil 251 eran migrantes guatemaltecos que buscaban llegar a Estados Unidos de manera ilegal. Fuentes de albergues y locales aseguran que los retornados y los que salen del país por diversos puntos fronterizos del departamento de Petén son muchos más de los que reportan las autoridades gubernamentales.

“Por eso la idea es hacer del departamento un espacio de acogida, un destino permanente. ¡Que no se vayan y se vengan todos los que quieran a Petén, que aquí tenemos y tendremos un lugar digno para prosperar!”, dice Castellanos y sonriendo bajo el sol petenero, el Tikin, añade: “Roma no se construyó en un día. Petén tampoco”.