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Inflación «fiscal», no monetaria

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La inflación es un incremento en los precios de los bienes de consumo. Este incremento puede tener un origen monetario, cuando el banco central monetiza la deuda de un Gobierno por encima de la capacidad de ahorro (bancario) de un país.

Sin embargo, la inflación también puede tener un origen fiscal, cuando el Gobierno se endeuda y la mayor parte del ahorro en una economía se destina al gasto público. En este caso, el Gobierno trae gasto al presente a costa del futuro (el ahorro no se invierte, tampoco se sostiene, y se paga intereses sobre un gasto improductivo). Yo denomino este fenómeno «inflación fiscal».

Este tipo de inflación se ve reflejada en el endeudamiento estatal —también sin precedentes en tiempos de paz— bajo la administración Trump y también bajo la administración Biden. Una política que parecía impensable una década atrás se ha vuelto completamente normal: “regalar” dinero indiscriminadamente a todos los ciudadanos, pagado con deuda pública. Vivimos tiempos complicados debido a la creencia generalizada de que gastar como si no hubiera mañana a través de la deuda pública es una especie de «almuerzo gratuito». Como decía Frédéric Bastiat: “Todo el mundo quiere vivir a expensas del Estado, pero olvidan que el Estado vive a expensas de todo el mundo”.

En gráfico 6 podemos ver el increíble déficit fiscal de EE. UU. en la actualidad. No parece que el modelo económico de gastar como «marinero borracho» llegue a su fin en un futuro cercano. El «nuevo normal» no consiste en utilizar mascarillas, sino en un Estado sobre-endeudado y sobre-extendido.


El impacto de este déficit fiscal en los ingresos personales de los estadounidenses es tremendo. En algunos meses, las transferencias del Gobierno llegaron a superar un tercio de los ingresos personales. Las transferencias del Gobierno han sido, al menos, el doble que en cualquier otro momento en la historia.

En resumen, lo que se vive hoy en Estados Unidos, y en menor medida en Guatemala, es un aumento en los precios de consumo, causado por un inaudito aumento en el gasto público, financiado con más deuda pública.

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